En el corazón del campo argentino, donde cada gota cuenta y cada hectárea es un compromiso con la producción responsable, surge una solución que combina ciencia, sustentabilidad y sentido común: las camas biológicas.
¿De qué hablamos cuando mencionamos este término? Se trata de sistemas diseñados para retener y degradar microbiológicamente el agua de lavado de máquinas agrícolas con restos de los excedentes de productos fitosanitarios, evitando que lleguen al suelo, a las napas y a los cursos de agua.
Son una herramienta clave para reducir la contaminación puntual, que representa más del 50 % de los casos de contaminación de aguas superficiales y subsuperficiales por fitosanitarios, según datos de la European Crop Protection Association (ECPA). Al ser un ejemplo más, y accesible, de cómo promover las buenas prácticas agrícolas, BASF continúa trabajando junto a sus clientes – entre ellos productores y vendedores de soluciones, a través del programa puntos Multiplica y los créditos correspondientes a su Plan Comercial por camas biológicas que puedan instalar en sus campos, además, recientemente participó de la instalación de una cama biológica en la Facultad de Agronomía de Balcarce / INTA bajo el lema: “Hacia un cambio de paradigma en la sanidad vegetal” con el objetivo de mostrar la tecnología y, a la vez, abrir una vía de trabajo conjunto entre entidades público – privadas en investigación.
El Ing. Martin Guillermo Carrara, consultor de Tratamiento Profesional de Semillas en BASF aseguró: “La adopción de camas biológicas contribuye a una gestión más eficiente y responsable de los residuos generados en los procesos productivos. Trabajar en conjunto con entidades públicas nos permitirá seguir investigando y perfeccionando la propuesta, con el objetivo de acercar soluciones concretas al productor”.
La implementación de camas biológicas no solo responde a una necesidad ambiental, sino que también fortalece la imagen del productor moderno, comprometido con las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Estudios de resultados de campo, ensayos académicos y literatura técnica demuestran que estas camas pueden degradar hasta el 99 % de los residuos en un plazo de 30 a 60 días, dependiendo del tipo de biomezcla y las condiciones ambientales.
Además, investigaciones realizadas en Argentina y Europa confirman que herbicidas, insecticidas y fungicidas se degradan en porcentajes superiores al 80 % en menos de 45 días, y en algunos casos, como el glifosato, la eliminación alcanza casi el 100 % en solo 4 días gracias a la acción de enzimas como la Manganeso Peroxidasa.
¿Por qué incorporar las camas biológicas en tu campo?
Actualmente, se estima que más de 75 camas biológicas están operativas en Argentina, principalmente en provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, donde la agricultura intensiva exige soluciones seguras y eficientes.
La vida útil de una cama biológica puede alcanzar entre 3 y 5 años, e incluso hasta 8 años con buen manejo. Luego, la biomezcla agotada debe retirarse y colocar sobre una superficie (puede ser un silo bolsa) y a los seis meses utilizarse como enmienda orgánica, garantizando un ciclo sustentable.
FUENTE:: HORIZONTE AGRO
Fecha: 12/01/2026